• "…Allá por el Renacimiento, los inventores de la perspectiva nos mostraban un distante mundo horizontal, en el que todo se abarcaba o dominaba. Calanchini nos vuelve un astronauta: por momentos, nos falta gravidez. Caracoles tanto como lápices, sillas o barcas flotan, levitan desarraigados de su tope inferior. Nos mitigan, aligeran, nos hacen perder el equilibrio. Abajo lo mismo: el suelo se nos mueve por una ondulación teratológica. Y los espacios son a veces equívocos: creemos que bajamos y... subimos, o al revés…"

    Alvaro Costa Profesor de Estética en la Escuela de Artes Visuales "Juan Mantovani". Miembro de la Comisión Nacional de la Asociación de Profesores de Filosofía de la Argentina. Poeta y autor de diversas publicaciones. Reside en Santa Fe, Argentina. Santa Fe, Argentina, Abril de 2005.-

  • "…En la obra de Calanchini hay algo más que nunca podría salir del tablero de un constructor pitagórico. Porque su obra atrapa sin entrampar. No envuelve al espectador con la seda azabache de un nuevo realismo. Debido a que es un arte que no oculta su condición de arte-facto, de fábrica humana. Al contrario, la celebra…"

    Silvia Puigpinós Psicoanalista miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana Reside en Santa Fe, Argentina. Santa Fé, Argentina, marzo de 2004.-

  • "La obra de Calanchini exhibe, con la magia que le aporta su virtuosismo, infinidad de composiciones en los planos de tela ó de papel donde se pueden leer afectos, sueños, pesares, emociones que en un camino de 25 años con parajes diversos, escenarios cambiantes, ciudades impactantes, mares, montañas, páramos y multitudes, han inspirado permanentemente al hombre que decidió atreverse a mostrar su interior a través del arte, a través de la acción de crear y crear, sin solución de continuidad.(...)"

    Margarita Bargagna Santa Fe, Septiembre de 2006.-

  • Hablar de Ricardo Calanchini es evocar una extensa carrera de un artista plástico santafesino que con el transcurso de años logró instituirse en la figura de un creador más que emblemático para el mundo de las artes plásticas y de la producción cultural de la ciudad Santa fe, de Argentina y de otros países. Es justamente en esa extensa carrera donde supo centrar sus creaciones en los dominios de dos lenguajes artísticos/estéticos/visuales perfectamente diferenciados: el dibujo y la pintura.

    Así; quién ha seguido sus obras en el tiempo podría certeramente definirlo como un gran dibujante, oficio que le ha permitido a modo de los grandes maestros constructores proyectar, cimentar y materializar sus infinitos universos potenciales a través de las más contradictorias asociación de imágenes; que muy bien lo conectan con las vanguardias de vertiente surrealista. Pero ha sido su extremada naturaleza constitutiva - que lo caracteriza como inquieto, emprendedor, despierto y auténtico experimentador- la que le brindó la posibilidad de transferir con increíble genialidad sus dominios técnicos de dibujante a sus producciones pictóricas; de modo que sus pinturas se transforman en el reflejo de la más inquietante consustanciación de sus impecables trazos lineales de origen dibujísticos y de la gestualidad de sus planos o áreas de colores. (...)

    Roberto Romero

  • El sueño: Un artista plástico comprometido con su creación, con entrega total hacia el arte, plasma en la obra todas las emociones posibles, expresión de sus diferentes identidades, de las vivencias de su yo más íntimo e impenetrable.

    Transitando vacíos de inspiración, aferrado al deseo de querer descifrar el futuro apoyado en una pitonisa, el artista se sumerge en una crisis existencial.

    Sólo él percibe la música que lo acompaña en esos momentos de transición. Entre el miedo y la desolación busca, avanza decidido a encontrar dónde nace, quien está ejecutando esa melodía perfecta que lo invade todo como si fuese un manantial de consuelo y paz. Indisolublemente, unidos el maestro y el artista, sólo cruzan miradas y ambos funden sus almas, así como antes fundieron las notas y los matices.

    Un ojo indiscreto y ávido observa todo, sin romper esa intimidad de los dos artistas: lo captura, lo inmoviliza, lo eterniza. Urge imperiosamente unirse a ellos, es vital para trascender en el acto mismo de la creación de ambos, apoyando la genialidad en el estado más puro e inocente, mientras ellos son hacedores de sus propios destinos para dispararse hacia la eternidad. En el instante mismo en el cual los tres se unen, comienza una danza, una ceremonia única e irrepetible, la comunión de las artes. Sueño tangible, vívido, congelado en el tiempo y resignificado en la obra.

    Silvia Cuffia Ir al sitio web de la película.